Misión, visión y valores


La Comisión Ciudadana Antisida de Bizkaia somos una asociación sin ánimo de lucro que desarrolla su labor en el ámbito de la prevención del VIH y  el acompañamiento social en Bizkaia. Sobre todo, nos dirigimos a aquellos grupos poblacionales que por diferentes factores se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad frente a la infección de VIH y también otras ITSs.

Cuidamos a las personas que realizan actividades en nuestra entidad, confiamos en ellas y las dotamos de autonomía. Buscamos la participación desde la horizontalidad, y para ello desarrollamos una cultura organizacional positiva basada en el refuerzo, el estímulo y el reconocimiento de los esfuerzos.

Nuestra intervención se enmarca desde el respeto, la tolerancia, la cercanía y la familiaridad.

Somos una entidad abierta que creemos en la dinámica de la colaboración con otras entidades sociales, apostando por el trabajo organizado en red como forma fundamental para realizar incidencia política y social, generar conocimiento colectivo y para desarrollar  formas de actuación comunes.

Aunque contamos con personal contratado, apostamos por la participación voluntaria de las personas, ya que nuestra cercanía con la realidad es una experiencia vital y/o formativa importante.

PREVENCIÓN

Es uno de nuestros puntos fundamentales como entidad y parte prioritaria de nuestra actividad.

Va dirigida a toda la población de Bizkaia, adaptada a la realidad de cada colectivo y a la singularidad de cada persona. 

PARTICIPACIÓN Y LAZO SOCIAL

El derecho de participación ciudadana, de inclusión en lo social, creando espacios sociales, redes y estructuras que puedan permitir a la persona una mejoría de acuerdo con su posición en lo social.

La participación social la ponemos en relación con el vínculo social y el acompañamiento que realizamos, así como con la red social y con el lugar que el individuo va a ocupar en la sociedad que habita.

Promovemos la participación activa en la sociedad, haciendo efectiva la plena adquisición y disfrute de los derechos y deberes que como ciudadanos nos corresponden. 

TRABAJO EN RED

Es nuestra forma de buscar fortaleza social e inclusión en nuestro entorno. Creemos que es junto a otras entidades como podremos desarrollar mejor nuestra labor de sensibilización y denuncia. Sabemos que tenemos objetivos e intereses comunes en esta línea para la colaboración con otras entidades sociales. Potenciamos el trabajo colectivo al considerarlo fundamental para alcanzar nuestros propios objetivos.

TRANSPARENCIA

Las personas y entidades pueden tener un conocimiento amplio de nuestra entidad, de nuestros servicios, de lo que hacemos, de nuestros programas y proyectos, así como de las personas que trabajan aquí, sus ideas, su formación y sus intereses.

Difundimos la información, la socializamos y buscamos que exista una efectiva transmisión.

Generamos conocimiento colectivo y participamos en él. Contribuyendo al conocimiento de la realidad social en la que estamos inscritos.

EL MODELO DE REDUCCIÓN DE RIESGOS Y DAÑOS

El Modelo de intervención que propone la Reducción de Riesgos va un paso más allá de las Tesis abstencionistas. Este Modelo sigue mostrando su eficacia día tras día, más allá de contribuir a evitar las muertes por sobredosis o la transmisión del VIH, supone un espacio de respeto y escucha para el consumidor de drogas que en muchas ocasiones puede ser el primer paso para elaborar decisiones y cambios, derivación a otros recursos de tratamiento y mejorar la calidad de vida de los usuarios de drogas.

La filosofía de la Reducción de Daños se circunscribe en torno a los principios fundamentales de la política de normalización e inclusión de la persona usuaria de drogas como ciudadano y del fenómeno social de las drogas como una cuestión compleja en la que hay que tener en cuenta el respeto a la decisión de cada persona.

PERSPECTIVA DE GÉNERO

La entidad tiene una apuesta clara por el enfoque de equidad y la igualdad de oportunidades.

ACOGIDA, APOYO Y ESCUCHA

Desde un acompañamiento social de baja exigencia y alta intensidad donde posibilitamos el avance y autonomía de las personas. La función de la entidad es posibilitar, desde la cercanía y la libertad personal, la motivación y ganas de cambio de las personas.

Por ello, esperamos y respetamos los ritmos de cada persona, entendiendo los complejos procesos de las personas. En la comisión nos caracterizamos por la acogida y el apoyo como carta de presentación y metodología de trabajo. La acogida sin condiciones es el inicio del proceso de acompañamiento social.

La palabra es nuestra principal herramienta de trabajo, la relación con cada persona y el encuentro particular.

La escucha como elemento clave del acompañamiento de “sus” procesos de cambio. Crear espacios que permitan a las personas disponer de un lugar donde poder elaborar decisiones, interrogarse, buscar nuevas posibilidades, generar cambios… ceder la palabra al sujeto. Somos un lugar de escucha, donde cada individuo viene a hablar, de lo que le preocupa, de sus dificultades, de su malestar, de sus prácticas de riesgo, de sus consumos de drogas, de lo que para él o ella significa vivir con el VIH…

Trabajamos para poder alojar la particularidad de cada persona atendiendo al lazo social y al vínculo educativo.

INFORMACIÓN

La información es poder, y como nuestra finalidad es facilitar el empoderamiento de las personas, la información y orientación son herramientas importantes que utilizamos dejando de lado prejuicios morales y actuando desde el respeto a la libertad de cada individuo.

REIVINDICACIÓN Y DERECHO

El conocimiento de los derechos de cada persona y las vías para hacerlos efectivos es clave para nuestra entidad. Reivindicar los derechos de cada individuo, hacerlos efectivos, y reconocerlos contra toda situación de discriminación, intolerancia e indefensión. 

TOLERANCIA

Respeto a las personas, respeto por el sufrimiento, por la palabra, por las ideas, respeto por los ritmos y elecciones de las personas, respeto a la confidencialidad y a la libertad de cada persona. 

FLEXIBILIDAD

Adaptación de la actividad a la situación de la cada persona, y no al revés.

Las normas de funcionamiento son un recurso básico para la buena dinámica de los programas, fuera de ellas hay total flexibilidad.

Los programas se construyen en función de las situaciones de las personas y no al revés.

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